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QUÉ ES UN FISIOTERAPEUTA INFANTIL

QUÉ ES UN FISIOTERAPEUTA INFANTIL

Fecha: 13/12/2016


Existe todavía una creencia o cultura popular que otorga al fisioterapeuta las competencias laborales tradicionales de los masajes o el deporte …seguro que existe una gran mayoría social que ni siquiera sabe de la existencia de la especialidad de fisioterapia pediátrica o infantil. Sobre todo, si tiene la suerte de no contar con ningún familiar o amigo que tenga algún problema del ámbito motor.



En la siguiente entrada voy a intentar que os hagáis una idea de lo que puede hacer un fisioterapeuta de niños de forma muy general sin entrar en detalles. Y que puede ayudar sobre todo a aquellas personas que tienen poca relación con este mundo, e intentar resolver algunas de las dudas que se os puedan plantear.


¿Quién es el fisioterapeuta infantil?


Es un profesional de la fisioterapia especializado en el desarrollo del niño, requiriendo para ello de formación concreta en este campo, pues son necesarias unas competencias y prácticas muy específicas.


La fisioterapia pediátrica o infantil ha evolucionado muchísimo en los últimos 25 años, pasando de un enfoque intervencionista (teorías tradicionales): donde el plan de actuación era intentar corregir problemas de estructuras anatómicas única y exclusivamente y desarrollo motor jerárquico dependiente de la maduración neural (si no gatea no se pone de pie, si no controla cabeza no se debe sentar)…pensando que las actividades motrices anteriores proporcionaban las condiciones necesarias para las siguientes. 


 


A un enfoque donde además de cuidar la estructura y función, también incluimos al niño como participante activo en su proceso de aprendizaje, control y desarrollo motor, el entorno tiene que estar acorde y ayudar en este aprendizaje de ser más autónomo; y por supuesto la familia es parte activa de todo este proceso.



El fisioterapeuta pediátrico se ocupa del tratamiento de cualquier afectación padecida durante la infancia que pueda ser susceptible de alterar el desarrollo motor (ya sea retrasándolo o condicionando su calidad) y, en consecuencia, de limitar el potencial del niño para ser independiente en el futuro. En algunos casos, el niño será atendido durante un periodo concreto hasta que se resuelva la anomalía y, en otros, el tratamiento podría abarcar toda la vida.


El fisioterapeuta pediátrico conoce cómo se desarrolla el niño a nivel psicomotor, cómo aprende, cómo consigue controlar su propio cuerpo y qué adaptaciones va a experimentar éste con el crecimiento.


Por otro lado, no puede dejar al margen los nuevos avances en neurociencia y en la ciencia del movimiento y tiene en cuenta la evidencia científica existente a la hora de plantear sus tratamientos, lo que significa que sigue las directrices del razonamiento clínico a la hora de organizar la evaluación, el tratamiento y la reevaluación de los resultados del mismo.


Además sabe que el niño y su familia son el motor del tratamiento y, por ello, debe trabajar de forma conjunta con ellos.


¿Cuáles son los objetivos de la fisioterapia en la infancia?


Ayudar al niño a alcanzar su máximo potencial de independencia.


Favorecer que participe en las actividades de la vida diaria ya sea en casa, en el colegio o en la comunidad.


Proporcionar apoyo a la familia, caminando juntos, con objetivos compartidos.


Colaborar de modo interdisciplinar con el resto de profesionales que atienden al niño y su familia: sanitarios, educacionales y sociales.



¿Dónde puedo encontrar un fisioterapeuta pediátrico?


En los Centros de Desarrollo Infantil y Atención Temprana (CDIAT): atención de 0 a 6 años.


En algunos Centros de Educación Especial (CEE): atención de 3 a 21 años.


En muy pocos Centros de Educación Ordinaria


En las áreas de rehabilitación pediátrica de los hospitales de referencia.


En centros privados.


En organizaciones sin ánimo de lucro (p ej: asociaciones).


¿Qué casos pueden ser atendidos por un fisioterapeuta pediátrico?


Niños de prevención: 


Aquellos que han padecido o padecen enfermedades crónicas, hospitalizaciones, riesgo social… sin otra problemática añadida. 


Aquellos que presentan anomalías transitorias, con el fin de evitar alteraciones posturales o malos hábitos a la hora de moverse. 

Aquellos con alto riesgo biológico, sin afectación neurológica (frecuentemente prematuros).


Niños con afectación cerebromotriz (más comúnmente conocida como parálisis cerebral).


Niños con otras patologías neurológicas distintas a la parálisis cerebral: traumatismo craneoencefálico, espina bífida, etc


Niños con enfermedades neuromusculares: atrofia muscular espinal, distrofia muscular de Duchenne, miopatías metabólicas…


Niños con síndromes que cursan con patología motora: Down, Rett, Wolf, Angelman…


Niños que padecen patología músculo-esquelética: acondroplasia, enfermedad de Perthes, artrogriposis, luxación congénita de caderas, escoliosis, tortícolis congénita, alteraciones de la forma del cráneo de origen posicional (plagiocefalia….), etc.


Niños que sufren patologías del aparato respiratorio: bronquiolitis, asma… 


¿Cuáles son nuestras herramientas?


Una buena comunicación con el niño y sus familiares, para comprender lo mejor posible su situación biopsicosocial y ajustar el tratamiento a sus necesidades y motivaciones.


Saber extraer lo relevante del proceso de valoración, para elaborar una hipótesis sobre el problema principal y establecer objetivos de tratamiento coherentes.


Aplicar la estrategia terapéutica más adecuada a la situación del niño, contemplando su globalidad biopsicosocial.


Asegurarnos de que la familia y el niño, si es mayorcito, han entendido y están de acuerdo con los objetivos de trabajo y conocen cómo conseguirlo a través de las actividades que planteemos de forma conjunta con ellos. Ello nos garantizará una mayor adherencia al tratamiento.


Ayudar desde el primer momento a entender que la participación de la familia e implicación en el proceso de intervención es necesaria, que lo que ellos aportan (creencias, expectativas…) es fundamental para que el proceso de evaluación, planificación e intervención funcione y sea lo más efectivo posible.


Reevaluar los resultados en función de los objetivos propuestos. Usamos herramientas de valoración y medición que nos permiten establecer objetivos a corto y medio plazo, identificar cuantitativamente y cualitativamente la capacidad y evolución del niño y determinar las capacidades y déficits del potencial motriz del niño.





La diferencia principal en cuanto al trabajo de fisioterapia infantil es que el niño no es un adulto en miniatura, sino que es un niño. Y todos los objetivos, estrategias y formas de trabajo van a estar condicionadas y basadas en esta premisa.


Espero haberos dejado un poco más claro las competencias y forma de trabajar un fisioterapeuta de niños.


Podéis dejarnos vuestras dudas, opiniones, sugerencias…


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