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EL PIE DE MI BEBÉ

EL PIE DE MI BEBÉ

Fecha: 01/11/2017

Entre los 9 y los 18 meses el bebé suele empezar caminar. Cuando lo hace, una pregunta que nos asalta es si apoya correctamente los pies.


Para responderla primero debemos tener presente la variabilidad de la normalidad: Podemos encontrar bebés y niños pequeños que apoyen el pie correctamente desde el inicio y otros que tiendan a meter o sacar un pie o que aparenten tener los pies planos sin serlo.


Por otro lado, durante el desarrollo normal, el niño presenta un valgo del pie  fisiológico (aparente “pie plano”), cuyo pico se encuentra entre los 15 y los 36 meses y, a partir de los 3 años, se va reduciendo  hasta los 7 años donde se aproxima a los valores del adulto. Esto significa que, salvo casos excepcionales en los que esta caída de los arcos del pie es muy significativa y se acompaña de debilidad de la musculatura encargada de sostenerlos o de otras alteraciones en el sistema óseo,  la propia actividad que realiza el niño durante el juego será suficiente para que la musculatura encargada de sostener la planta del pie se desarrolle adecuadamente.


Revenga-Giertych y Bulo-Concellón mencionan en su estudio realizado sobre población infantil de Cadiz en 2005 lo siguiente:


“El mejor tratamiento para el pie plano valgo fisiológico es la realización de ejercicios fisioterápicos específicos, añadiendo en ciertas ocasiones el uso de plantillas ortopédicas y/o calzado, y reservando la cirugía para un pequeño porcentaje de casos que no se corrigen con los tratamientos previos y que originan dolor o grandes deformidades”.



¿Qué ocurre si detectamos un posible problema?


1. SIEMPRE: Derivar al médico y/o al  podólogo para valoración más exhaustiva.


2. Ofrecer pautas a los padres:


Caminar descalzoJuegos que impliquen enderezamiento de las piernas y aguante de peso (ej: saltar, trepar, bajar a cuclillas y levantarse, subir escaleras, jugar a la pata coja sin bloquear la rodilla hacia atrás, subir y bajar cuestas,caminar por la arena, caminar de puntillas, subir de puntillas con los dos pies y con uno solo…)Juegos que llevan directamente a la corrección del pie, buscando que realice el arco (ej: hacer un puente con el pie para esconder una moneda o que pase un muñequito).

3. El calzado sólo para ir a la calle o si hace frío (sustituible en casa por calcetines antideslizantes), siempre muy bien ajustado al pie y flexible para permitir el movimiento.


4. La importancia de la actividad sobre las ortesis: si finalmente toca llevar calzado ortopédico, plantillas u otras ortesis, debemos tener en cuenta que éstas no corrigen el problema, sino que tratan de alinear lo mejor posible el pie para que el peso del cuerpo no siga debilitando los ligamentos y la deformidad aumente. Son sistemas de contención, no de corrección. ¡¡¡Lo que realmente produce cambios es el trabajo activo!!!




fuente: www.fisioinfancia.com


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