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AYUDANDO A COMPRENDER EL RETRASO PSICOMOTOR

AYUDANDO A COMPRENDER EL RETRASO PSICOMOTOR

Fecha: 23/11/2017

Actualmente, vemos muchos niños y bebés que acuden al fisioterapeuta pediátrico porque el pediatra ha “diagnosticado” un retraso psicomotor. Cuando los papás escuchan la palabra “retraso” se temen lo peor, y muchas veces no saben qué implica realmente este hecho.


Por otro lado, también encontramos muchos papás que ni siquiera saben que su hijo presenta un retraso psicomotor, ya que ni el pediatra, ni ningún profesional especializado, lo ha diagnosticado.


Ahora bien, este “diagnóstico” o término tiende a provocar muchas preguntas, algunas de las cuales esperamos responder con este artículo.


¿Es grave que mi hijo presente un retraso psicomotor?




Lo más importante, para empezar, es no confundir el retraso psicomotor con lentitud normal en el desarrollo de las habilidades ni con pobre y/o inadecuada estimulación.


Primero de todo hemos de conocer en qué consiste el Desarrollo Psicomotor, para así poder entender qué significa el retraso de éste.



 

¿En qué consiste el desarrollo psicomotor?


Cuando hablamos de Desarrollo Psicomotor, nos referimos a los cambios que suceden en las capacidades cognitivas, emocionales, motrices y sociales desde el inicio de la vida y a lo largo del periodo neonatal, infancia y adolescencia de una persona.


Estos cambios suceden a muchos niveles, tanto en las estructuras corporales y del sistema nervioso, como en las funciones o actividades que realiza el niño.


El desarrollo del niño no es una tarea fácil y está dirigido, principalmente, aunque no de forma exclusiva, por el cerebro. Este es el órgano más complejo de todo el cuerpo, en el que se producen más cambios a lo largo de la vida, sobre todo en las etapas iniciales, desde la etapa fetal hasta la adolescencia.


Todos estos cambios se producen gracias a las capacidades que presenta el cerebro: llamadas NEUROPLASTICIDAD y reorganización cerebral; las cuales están presentes sobre todo en el cerebro inmaduro, es decir en los bebés y niños. Gracias a estas capacidades, y mediante la experiencia, estimulación, motivación, repetición y aprendizaje, el cerebro es capaz de adaptarse a los cambios y adquirir nuevas habilidades motrices, cognitivas, emocionales, sociales, etc.


 


Cada niño presenta su propio desarrollo


Es muy complicado establecer un patrón de desarrollo motor normal o estándar para todo los niños; ya que el desarrollo motor depende de cada niño y sus características, incluso del entorno (motivación, estimulación, facilitación…). Sin embargo, se han detectado unos periodos de tiempo comunes en los que la mayoría de los niños con un desarrollo típico adquieren ciertas habilidades (control de cabeza, volteo, sedestación, marcha, etc.), lo cual nos sirven a los profesionales como periodos orientativos.


Se han establecidos unos periodos de tiempo típicos para la adquisición de las habilidades motrices: sostener la cabeza estando boca abajo a los 4 meses,  sentarse solo a los 8 meses, empezar a caminar a los 12 meses, etc.




Por otro lado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido unos periodos críticos, haciendo referencia a la edad clave para la adquisición de cada habilidad motriz. Se ha estimado que pasada esta edad resulta más complicado para el niño adquirir esa habilidad. Sin embargo, un periodo no está delimitado con un principio y un fin fijo o exacto.  


Lo más importante es que durante los periodos críticos para cada habilidad el niño cuente con las oportunidades necesarias que favorezcan su adquisición, puesto que durante este periodo la maduración del cerebro y el desarrollo normal de la función dependen de las experiencias y de las influencias ambientales que el niño tenga para dar lugar al aprendizaje de la habilidad.




Lo importante a tener presente


Si bien es cierto que hay niños que tardan más de lo “esperado normalmente” en dominar una habilidad,  esto no tiene porqué significar que haya un problema de base, ya que puede encontrarse dentro de la franja de tiempo considerada como “típica”. Sin embargo, cuando la habilidad no se adquiere dentro de ese periodo de tiempo o se adquiere con grandes dificultades, es cuando estaríamos ante un retraso psicomotor.


Lo fundamental es ir observando y controlando el desarrollo del niño, para poder detectar de forma temprana si existen signos de alarma en su desarrollo, ya que de ello va a depender la evolución en el desarrollo de la autonomía y las habilidades de la vida diaria.


Es esencial que el niño cuente con un control de su desarrollo por parte de los profesionales adecuados (pediatra, fisioterapeuta pediátrico, etcétera) pues son las personas capacitadas para reconocer si realmente el niño presenta una alteración en el desarrollo, un retraso psicomotor o simplemente lentitud. Además, en caso necesario, van a ser quienes pueden asesorar sobre  el modo de manejar este retraso y/o alteración.  Lo importante es detectarlo cuanto antes para poder abordarlo de la mejor manera.


 


FUENTE: efisiopediatric

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